¿Tu pozo está preparado para la temporada de riego?
Cuando se acerca la temporada de riego, gran parte de la atención está puesta en bombas, pivotes, líneas de riego y disponibilidad de energía. Sin embargo, existe un elemento que conviene revisar antes de comenzar a exigir al sistema al máximo: el pozo profundo.
Después de varios meses trabajando a baja demanda —o incluso completamente detenido— no es recomendable esperar al primer día de riego intensivo para comprobar si todo funciona correctamente.
Una revisión preventiva permite conocer el estado de la bomba, verificar cuánto caudal está entregando realmente el pozo, evaluar la calidad del agua y detectar a tiempo una eventual pérdida de rendimiento.
1. Revisar la bomba antes de exigirla al máximo

Una bomba sumergible puede permanecer varios meses detenida entre temporadas. Antes de comenzar a utilizarla durante jornadas prolongadas, es recomendable realizar una revisión eléctrica y operacional.
Entre los principales parámetros que conviene verificar están:
Amperaje de operación de la bomba.
Voltaje y equilibrio entre fases, en instalaciones trifásicas.
Resistencia de los bobinados y aislamiento eléctrico del motor.
Estado del tablero eléctrico, protecciones, contactores y conexiones.
Funcionamiento del variador de frecuencia o partidor, si corresponde.
Estado de sondas de nivel y protecciones contra trabajo en seco.
El amperaje es especialmente importante porque permite detectar cambios en el comportamiento del equipo.
Si una bomba que históricamente trabajaba dentro de determinado rango comienza a presentar consumos diferentes, puede existir desgaste, una condición hidráulica distinta, problemas eléctricos o cambios en el nivel de operación del pozo.
Estas mediciones deben ser realizadas por personal capacitado y compararse, cuando sea posible, con los valores históricos y los datos de placa del equipo.
2. Verificar cuánto caudal está entregando hoy el pozo

Que una bomba esté funcionando no significa necesariamente que el pozo esté entregando el mismo caudal que temporadas anteriores.
Con el paso del tiempo pueden producirse cambios por acumulación de sedimentos, incrustaciones, ingreso de material fino, obturación de filtros o modificaciones en las condiciones del acuífero.
Por eso, antes de comenzar la temporada es conveniente medir el caudal real de producción.
Idealmente, esta información debe compararse con registros anteriores:
¿Cuánto entregaba el pozo hace uno, tres o cinco años? ¿Y cuánto entrega actualmente?
Una disminución sostenida puede ser una señal de que el sistema necesita una evaluación más profunda.
3. No mirar solamente el caudal: revisar los niveles del agua
Para conocer realmente el rendimiento de un pozo necesitamos relacionar el caudal con sus niveles de agua.
Dos mediciones son especialmente importantes:
Nivel estático: profundidad del agua cuando el pozo se encuentra en reposo.
Nivel dinámico: profundidad del agua mientras el pozo está bombeando a un determinado caudal.
Por ejemplo, un pozo puede seguir entregando 20 litros por segundo, pero si anteriormente lo hacía con un nivel dinámico de 25 metros y ahora necesita bajar hasta 40 metros para mantener ese mismo caudal, existe un cambio significativo en su comportamiento.
Esto también puede repercutir directamente en la energía necesaria para bombear el agua.
Por eso, evaluar conjuntamente caudal + nivel dinámico + consumo eléctrico permite obtener una fotografía mucho más completa del estado del sistema.
4. Revisar la calidad del agua
El inicio de temporada también es una buena oportunidad para observar la condición del agua que está produciendo el pozo.
Algunas señales que conviene revisar son:
Presencia de arena o sedimentos.
Turbiedad al iniciar el bombeo.
Cambios de color.
Olores anormales.
Presencia de hierro o manganeso.
Cambios importantes respecto de temporadas anteriores.
Dependiendo del uso del agua, también puede ser recomendable realizar un análisis físico-químico y/o microbiológico.
La presencia de sólidos no solamente afecta la calidad del agua. También puede producir desgaste en bombas, válvulas, cañerías y sistemas de riego.
5. ¿Tu pozo está entregando menos agua que antes?
Una reducción del rendimiento no significa automáticamente que sea necesario perforar un nuevo pozo.
En muchos casos es importante primero determinar por qué disminuyó el caudal.
Algunas pérdidas de capacidad pueden estar asociadas a:
Acumulación de sedimentos.
Incrustaciones minerales.
Desarrollo insuficiente del pozo.
Obstrucción parcial de las zonas captantes.
Ingreso de arenas o finos.
Problemas asociados a la bomba o a su instalación.
Dependiendo del diagnóstico, puede ser recomendable realizar una limpieza y rehabilitación del pozo.
En Río Blanco trabajamos con diferentes técnicas de rehabilitación, entre ellas limpieza mecánica, tratamiento químico, cepillado, Airlift, sobrebombeo y extracción de sedimentos.
El procedimiento adecuado depende de cada pozo. Por eso, primero se diagnostica y luego se define la intervención.
Cuando la pérdida de rendimiento está asociada a obturaciones o acumulación de material, una rehabilitación correctamente ejecutada puede permitir recuperar parte de la capacidad hidráulica del pozo.
6. Una prueba de bombeo permite conocer el rendimiento real
Cuando existen dudas respecto de la capacidad actual del pozo, una prueba de bombeo permite estudiar su comportamiento de manera controlada.
Durante la prueba se registran parámetros como:
Caudal.
Nivel estático.
Nivel dinámico.
Abatimiento.
Evolución del nivel durante el bombeo.
Recuperación posterior.
Comportamiento del agua y eventual presencia de sedimentos.
Esta información permite comparar el desempeño actual con pruebas anteriores y tomar decisiones con datos concretos.
No se trata solamente de saber cuántos litros por segundo entrega, sino de conocer qué esfuerzo hidráulico necesita el pozo para producirlos.
7. Preparar el pozo antes del peak de riego
El peor momento para descubrir que una bomba presenta problemas o que un pozo perdió capacidad es cuando el cultivo ya necesita el agua.
Por eso recomendamos realizar una revisión preventiva antes de iniciar el período de máxima demanda:
Equipos eléctricos → Bomba → Caudal → Niveles → Calidad del agua → Rendimiento del pozo.
Si alguno de estos parámetros presenta cambios importantes, todavía existe tiempo para diagnosticar, intervenir y volver a evaluar el sistema antes del peak de riego.
No esperes a que falle
Un pozo profundo es una infraestructura que puede trabajar durante muchos años, pero al igual que cualquier sistema productivo requiere seguimiento y mantención.
Revisar periódicamente su rendimiento permite identificar cambios antes de que se transformen en una falla operacional.
En Río Blanco Perforaciones realizamos revisión de sistemas de bombeo, pruebas de bombeo, diagnóstico, limpieza y rehabilitación de pozos profundos.
¿Tu pozo está preparado para esta temporada de riego?
Evalúalo ahora, antes de necesitarlo al máximo.
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